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Las pinturas rupestres de Ablomé, se encuentran cruzando el lago Cabra Corral, a unos 5 kilómetros al Sur del puente, cerca de la bahía homónima.
Los grupos indígenas prehispánicos que habitaron la zona desarrollaron un complejo sistema de ideas y creencias, y crearon a su alrededor un mundo simbólico que se encuentra representado -en parte- con figuras de alto valor plástico.
Los sitios para su realización fueron seleccionados preferenciando lugares altos y aislados. Usaron colores contrastantes como el blanco, rojo y negro aunque aparecen otros como el amarillo y el verde no tan frecuentes ni conservados. El soporte rocoso es conocido como "formación pirgua" y se trata de areniscas poco compactas, de color rojo ladrillo, del período cretácico.
En Ablomé es notable la buena conservación del color blanco. "Hoy sabemos un poco más sobre la forma en que fue realizado el diseño y también sobre la composición de algunos de los pigmentos usados para colorear los motivos", remarcó una investigadora.
Los motivos que se ven son todos figurativos y representan seres identificables.
En cuanto a los diseños, es evidente que representaron a los animales que tenían importancia dentro de su sociedad. El animal que aparece con mayor frecuencia es la llama, camélido domesticado que debió tener un papel preponderantemente económico dentro de los grupos, sobre todo en aquellos cuya economía era de carácter agro pastoril, en especial a partir del mil después de Cristo, momento de surgimiento de los señoríos locales.
Muchas de las pinturas se relacionan con la cultura Santamariana que apareció entre los años 900 y 1.000 después de Cristo, aunque otras datan de sociedades aún mas antiguas.
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